Historia de mi Seat Sport

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jose
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Historia de mi Seat Sport

Mensaje por jose » Sab Mar 23, 2013 9:32 am

Estimados compañeros de afición.

Antes que nada decir que me hubiese gustado no abrir un nuevo tema y poner esta historia junto con mi coche que está tres puestos más atrás pero es que lo he intentado y me pone:

Lo sentimos, pero solo administradores pueden responder mensajes en este foro.

Bueno a la historia. Una de las cosas que más me atraen cuando cojo alguna revista como por ejemplo Motor Clásico, son las historias de los coches, pero también de los dueños, como los consiguieron, si llevaban tiempo detrás de él, etc.

Creo que es una opción interesante y atractiva para contar en esta sección. Por ello empiezo yo y espero que os animéis.

La historia de mi afición por los bocas ahora sé que me viene desde niño. Me acuerdo que una tía mía me regaló en reyes un coche de juguete que yo no sabía identificar con ninguno. Era amarillo y tenía pegatinas tipo Racing, no recuerdo el fabricante pero me imagino que sería Guisval. Cómo me gustaría tenerlo pero como imagináis ya no está conmigo, pasó a mejor vida por el mucho uso que le dí. Estas cosas no nos damos cuenta pero se nos quedan grabadas, de hecho desde entonces sentí atracción por el SEAT Sport aún sin yo saberlo. El tema es que les enseñaba el coche y preguntaba a todo el mundo y tampoco sabían que coche era. Unos me comentaban que era un 127 pero decorado como de carreras, otros simplemente me decían que era el 127 pero que no estaba muy bien hecho por el fabricante del juguete (tantas líneas rectas les parecería extraño), y otros simplemente decían que era un coche que no existía. A mi sin embargo me gustaba, lo tenía y ganaba todas las carreras ante el resto de coches que tenía. En el fondo dentro de mi me decía que un vehículo que sí debía de existir.

Hasta que un día vi uno y comprobé que era una realidad, no se parecía a nada y era precioso.

Luego fui creciendo y el primer coche que tuve fue un Seat 850 D Especial Lujo. Lo quise anunciar para cambiarlo por un SEAT Sport abonando yo la diferencia pero no me dio tiempo, me empotré con el ocho y medio en una de mis primeras carreritas en lluvia. Después de esto me cargué dos 1430 y un Seat Málaga, todo en poco tiempo y me juré que los Seat eran una M... y no volvería a tener ninguno más. Evidentemente no cumplí mi promesa porque después de muchos años, cuando me aficioné a los clásicos, volvieron a gustarme, y actualmente tengo 3 SEAT.

Me dí cuenta que en una colección el mayor problema es el espacio no el precio, porque actualmente hay unas ofertas increíbles de todo tipo de vehículos entre ellos los clásicos, se podría decir que nunca han estado a estos precios. Responsable por supuesto la coyuntura actual.

Como el espacio es limitado hay que tener lo que realmente te guste y vayas a usar, no tener coches por tenerlos. Ahí surgió entonces otra vez el el sentimiento por el añorado Sport. Me dije: por qué no conseguirlo ahora, nunca han estado a estos precios.

Me puse a ello y por supuesto la herramienta imprescindible: Internet. Contacté con varios y propuse algún cambio por culpa del sitio como dije. Después de tiempo, pero como todo lo que se hace esperar que es posteriormente lo más deseado y se valora más, encontré a un amante de los clásicos que por motivo de la crisis tenía que desprenderse de alguno de sus coches. Me gustó lo profesional y sincero que fue pues me describió hasta el más leve arañazo y estado de un SEAT Sport 1430 del 1978 impecable (había 500 Km entre nosotros por ello quería tanto detalle). Al final quedamos justo un sábado que casualmente era el día del centenario del hundimiento del Titanic: el 14-04-2012 quedé con su antiguo dueño y su guapa esposa para verlo. Yo iba con mi padre y mi cuñado.

¿Qué decir de él? ¡Amor a primera vista! Su dueño me propuso la prueba y fui de una rotonda a otra, di la vuelta y volví al sitio original sin andar ni un Kilómetro. El dueño viendo que se quedaba sin el coche me dijo: ¿tan rápido, no quieres andar más con él? Yo le contesté que no. Nos bajamos del SPORT y dije trato hecho sin regatear el precio. Y es que él en el fondo no quería venderlo, solo se veía obligado por la crisis como tantos otros en estos tiempos que corren. Tuvo el detallazo de llevar en el maletero los repuestos que tenía que me regaló, su mujer le dijo que si estaba bien pues se le quedo una cara no muy buena y bueno, desde entonces el SPORT está conmigo y si puedo no lo venderé nunca. Si me pasase algo que me cogiese a pie cambiado en una puta crisis como esta ni el Mercedes ni hostias, junto con otro de mis amores: un Jeep CJ3 del ejercito legalizado, serían los dos últimos coches que vendería. También recordar que para hacerle hueco al cabronazo tuve que vender, mejor dicho prácticamente casi regalar, un Volvo 264 por 1000 euros, que es también un clásico exclusivo de los que hay muy pocos.

Lo dicho amor a primera vista y por fin lo tengo, lo veo, lo disfruto y luego lo aparco y lo admiro otra vez junto a sus compañeros pero esta vez a escala 1/1. Y es que... ¿cuánto cuesta conseguir uno de tus sueños? ¿Cuánto se disfruta cuando el sueño se ha hecho realidad?

P.D. Viendo a Alonso en la clasificación de Malasia, a ver si tiene suerte.

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